OCULTA VIRTUD MANIFIESTA RECOMPENSA.

          

             El Maestro zen Hakuin solía contar una historia de cuando él era un joven estudiante que viajaba por todas partes para ver Maestros zen y que meditaba en el vacío, mediante el que los seguidores del zen intentan limpiar sus mentes de imágenes subjetivas, preparándose para la percepción de la verdad objetiva.

 En una ocasión, Hakuin estaba viajando en compañía de otros dos  monjes budistas.  Uno de ellos pidió a Hakuin que le llevase su equipaje, alegando debilidad y fatiga a causa de una enfermedad. 

El joven Hakuin asintió presto, haciendo salir de su mente el peso suplementario y sumergiéndose aún más profundamente en la contemplación del vacío. 

Observando la juventud y el celo de Hakuin, el otro monje decidió igualmente descargarse el peso de sus propios hombros.  Alegando como el primer monje estar enfermo, pidió a Hakuin que le llevase también su equipaje.

Dentro del espíritu de servicio budista, Hakuin tomó el tercer fardo y continuó su camino, sumergiéndose en el vacío con más empeño que nunca. 

Más adelante, los tres monjes alcanzaron un punto en el que sólo podían avanzar embarcándose, así que abordaron una balsa  de pasajeros en el embarcadero más cercano.  Completamente exhausto por entonces, Hakuin se derrumbó y se cayó completamente dormido.

Cuando se despertó, el joven buscador estaba momentáneamente desorientado.  Parecía que acababan de atracar al muelle, pero él no tenía memoria del viaje.

Notando un extraño olor, miró alrededor y vio que todos tenían la cara  verde y estaban cubiertos de vómitos.  Y le miraban de una manera extraña. 

Resultó que el barco de pasajeros se había encontrado en medio de una tempestad en el curso de su itinerario y había sido sacudido tan violentamente que todo el mundo, incluido el mismo barquero, se había mareado hasta perder el control.

 Sólo el joven estudiante zen Hakuin, que estaba tan cansado por haber llevado el equipaje de sus dos compañeros y había dormido durante toda la tormenta, no se había visto afectado en absoluto. 

Así, decía el Maestro zen Hakuin, era como él había aprendido por primera vez a través de su propia experiencia que era realmente verdad el principio de que la virtud oculta es recompensada de manera manifiesta.