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GANAR SIN INTENTARLO La Vía de Ganar sin Intentarlo fue una escuela de artes marciales
fundada por un guerrero llamado Tsukahara Bokuden.
Una famosa historia sobre él ilustra el nombre y la
metodología de su escuela. Una vez, en el curso de un viaje al este de Japón, Bokuden
atravesó una bahía en una pequeña barca que llevaba a otros cinco o
seis pasajeros. Durante el viaje marítimo, todos los pasajeros estaban sentados en
silencio, excepto un hombre grande y corpulento que hablaba en alta
voz sin parar, jactándose de sus inigualables poderes en artes
marciales. Al principio, Bokuden intentaba dormitar, sin prestar atención al
matón. Al final, sin
embargo, cansado de la jactancia del hombre, Bokuden se volvió hacia
él y dijo; “Bueno, hemos oído toda clase de historias tuyas,
¿verdad?. Lo que no
entiendo de ellas son los elevados relatos sobre artes marciales.
Yo mismo he practicado artes marciales desde joven,
ejercitándolas de acuerdo con las formas establecidas, pero hasta
ahora nunca he pensado en intentar derrotar a nadie.
Todo lo que he trabajado es cómo intentar evitar perder con
cualquiera”. Al oír esto, el hombre tosco preguntó: “¿Qué escuela de artes
marciales sigues?” Bokuden respondió: “Ganar sin Intertarlo, o la Vía de no Perder”. El hombre replicó: “Si se trata de ganar sin intentarlo, por qué
estás armado con dos espadas”. Bokuden respondió: “Las
dos espadas de “comunicar la mente por la mente”rompen el punto de
engaño y cortan los brotes de pensamientos erróneos”. Al oír esto, el matón desafió a Bokuden a un combate, diciendo:
“Entonces, si tenemos un duelo, ¿ganarás sin intertarlo?”. Bokuden dijo: “En este caso, aunque la espada de mi corazón es
una espada dadora de vida, en tanto que mi oponente sea un mal hombre,
se convierte en una espada que maneja la muerte”. Entonces, el hombre arrogante no pudo contener más su creciente cólera. Ordenó al barquero tomar tierra de una vez para que Bokuden y él pudieran salir.
Bokuden
hizo subrepticiamente una señal al barquero con los ojos, y después
dijo al fanfarrón: “La línea de la costa es un puerto muy
transitado, demasiado abarrotado para un duelo.
Te enseñaré la Vía de Ganar sin Intentarlo Mediante No
Perder, allá a lo lejos, en aquella isleta del promontorio que se ve
allí arriba. Aunque
estoy seguro que las demás personas de esta barca tienen prisa por
llegar a su destino, si insistes tanto, podríamos igualmente tener un
duelo”. Así pues, el barquero remó hasta una isleta, a cuya costa saltó
el matón, desenvainando su larga espada. Entonces, gritó a Bokuden:
“¡Ven, ven! ¡Te rajaré la cara en dos pedazos!”. Todavía dentro de la barca, Bokuden contestó: “Espera un
momento. La Por un momento parecía que Bokuden iba a llevar la barca a la
orilla; pero, de repente, dirigió la pértiga en sentido contrario y
empujó la barca hacia el agua. Al ver esta maniobra, el matón gritó: “¿Por qué no vienes
aquí a la orilla?”. Bokuden dijo con una carcajada: “¿Por qué habría de hacerlo?. Si tienes una queja, nada hasta aquí y te daré una lección para el camino. ¡Ésta es la Vía de Ganar sin Intentarlo!”.
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