LXIX

Dice un proverbio militar:

"No me atrevo a ser el anfitrión,

prefiero ser el invitado.

No me atrevo a avanzar una pulgada,

prefiero retroceder un pie".

Esto es lo que se llama avanzar sin moverse,

remangarse sin mostrar los brazos,

envolver al rival sin desplegarse,

defenderse como si se careciera de armas.

 

No hay mayor desastre

que subestimar al enemigo.

Si subestimo al enemigo,

me arriesgo a perder mi mayor tesoro, el amor.

Por eso cuando se enfrentan dos ejércitos similares,

vence aquel que lo hace con el corazón dolido.

 

                                                    LAO-TSE